
Estas vacaciones de Semana Santa, el grupo marchó sin pensarlo más a Valdeverdeja, no es un nombre tan literario como Obaba pero tiene sus encantos.
La casa es muy grande con lugares para esconderse, "la troje", "el solanero", el patio nada más entrar es el eje principal de las relaciones humanas, la puerta siempre está abierta a la calle, a los vecinos, familiares, amigos, turistas, todos se asoman, entran, charlan con los que allí habitan, se intercambian objetos que necesitan, cosen, comen, se peinan, se afeitan, juegan... todo en el patio.
y presenciándolo todo, el naranjo-limonero, iluminando de mezcla y de imposibles y alegrando el contorno.
No es mi pueblo, pero conforme se acerca el coche, todos sentimos una alegría producida por el color y el aroma de la vida y sin darnos cuenta empezamos a cantar y a hacer bromas, incluso a hablar a la manera de allí.
Se puede visitar virtualmente en la página www.valdeverdeja.com/













20.04.06 @ 21:32