
Desde el bosque de Lainebour se elevaba una niebla cada vez más espesa.
Se descubrió su procedencia: la chimenea de una vieja casa, escondida entre los árboles.
En esa humilde morada vivía Ecoiluna que como muchos otros en los últimos tiempos, fue conducida a la hoguera en la plaza de Hinlaeburgo, ciudad próxima al bosque.
Una larga cola de humo procedente de la pira, se dirigió sin descanso hasta la casa, engrosando así aquella densa niebla que nunca desde entonces ha dejado Lainebour.
Es necesario soñar cómo sería el bosque si en vez de llenarse de miedo se hubiera inundado con la sabiduría de los dibujantes del humo.













21.02.06 @ 19:31