
La primera vez Alfarid se cayo al río cuando iba en busca de su añorado prado verde. Luchó contra corriente para volver atrás, agarrandose a rocas y hierbajos.
Por fín con el cuerpo ensangrentado y la piel desgarrada, sin fuerzas y con el corazón roto, se aferró a una orilla y tras un largo camino lo encontró.
Sobre la hierba, abrió los ojos y pensó que no merecía la pena tanto sufrimiento. No podía soportar la tibieza e inmovilidad de este maldito prado verde. Echaba de menos el frescor de las aguas y su continuo movimiento .
Por segunda vez se zambulló en el río.













11.02.06 @ 21:45