Como cada sábado Elín se adentró en el bosque para soñar con los sonidos del viento y de los árboles y con los seres que lo poblaban. Una ráfaga de aire helado le hizo suspirar profundamente y se sintió más cerca que nunca de sus sueños.
A la semana siguiente el radiólogo comprobó como una mancha blanca con forma de estrella ocupaba la forma del corazón de Elín.














07.02.06 @ 13:18